21/10/21
76. Concursantes y televidentes
18/10/21
75. Música sentida
14/10/21
74. Punto y final
Anteayer se cumplió un año desde que hicimos un alto en el camino para despedir a uno de los nuestros. El último adiós de quien se ha ido para siempre, dejando una ausencia tan prematura como insustituible. Se fue de la peor manera, dejándonos con un desconcierto que cayó sobre nosotros como un cielo de cemento. Cómo entender lo incomprensible. Dónde poder encontrar un motivo cuando no se sabe dónde buscar. Cómo explicar el sinsentido. Cuándo fue la primera vez que se asomó al borde del precipicio. Las respuestas se quedarán ahí, en no sé dónde, marchitándose con la herrumbre del tiempo hasta desaparecer, quedando solo el recuerdo.
11/10/21
73. Historia censurada
—No, señor, tendrían que haber virado a la derecha en el triángulo de las Bermudas. Le aconsejo que revise el funcionamiento de su brújula —responde uno.
—Ya, ya, pero para ahorrarme las monedillas que te cobran en el peaje del canal de Suez... Ya sabéis cómo somos los catalanes, que cuando tenemos que hacer donativos a la iglesia, lanzamos las monedas al aire, y las que coja Dios, para la iglesia, y las que caigan al suelo, para nosotros. Entonces, ¿dónde leches estamos?
—Esto es Guanahani, señor. América —contesta el otro.
—Coño, me pensaba que te pasaba algo raro en la boca. América, eh... Pues hala, os ataco con veinte cañones, un caballo, un mulo romo, un par de escupitajos y con enfermedades y virus, que mi misión era ocupar treinta y cuatro territorios y aún voy por el primero. ¡A ver, los hermanos Pinzón, dejad de lameros las pollas y clavad la bandera! ¡Ràpid, collons! Por cierto, alma de Dios —pregunta a uno de los nativos—, ¿qué es eso que estás comiendo?
—Chocochoulaou, señor.
—¿Choco qué? ¡Por la árida entrepierna de la reina Isabel! Hay que ponerle un nombre más comercial. Esto se va a llamar chocolate. Deja que lo cate. La hostia, esto combina con cualquier alimento; hasta con churros, diría. Tenemos que patentarlo cuanto antes para forrarnos y vivir a cuerpo de rey. Total, hay tantos que uno más no se va a notar. Por cierto, ¿y esa cosa que masticas y escupes como si fueras un rumiante ordinario? —le preguntó al otro.
—Tabaco, señor.
—¡Por las fulanas tetudas de Génova! Eso se mezcla con trescientos aditivos chungos, que más tarde serán cigarrillos de 8,5 cm, empaquetados como es debido en cajetillas con capacidad para doce o veinticuatro, y se venden en estancos y quioscos para crear una nueva modalidad de esclavos. Si es que... Vaya par de atascados de la vida; nativos teníais que ser. Voy a pedirle a Philip Kotler que busque un hueco en su agenda y se deje caer en este remoto lugar para que os imparta unas cuantas lecciones de márquetin.
—Le estamos muy agradecidos, señor.
—Si supierais la que se os viene encima... En fin, que levantamos ancla, que nos queda mucho por hacer todavía. Además, he quedado con los Reyes Católicos para una orgía que ríete tú del osobuco de Ron Jeremy. ¡Ah!, y me llevo esta iguana para darle una sorpresa a Juana, que no para de decir y hacer unas cosas muy raras que acojonan.
—Como guste, señor. Tenga una hoja de palmera de regalo para envolver a la iguana.
—Gracias, indígenas alelaos. Y al loro si Pizarro se deja caer por aquí, que tiene más mala hostia que un canguro preñao.
7/10/21
72. La experiencia traumática de los amigos en su mayoría de edad
P.S.: Kolision Mosh, naturales de Rubí (Barcelona), dejaron claro en su día que la canción Pepa la Cachonda, tan solo corresponde a su muñeca hinchable doméstica y de ningún modo a una mujer de carne y hueso, viva o muerta.
4/10/21
71. Animal de compañía
La última mujer con la que yo compartía las sábanas y el lavabo me dejó porque ponía música a un volumen desorbitado. Demasiado alta en el coche, en casa, en el parque con el loro a cuestas, en cualquier lugar. Según ella, aquel caos sonoro de estridencias guturales y trémolos agonizantes le trastocaba el aura y le jodía los chakras. Así que con expresión compungida me dio a elegir entre ella o aquella bola de ruido. Y como es obvio y atesora entre muchas la calidad de insustituible, elegí la música.
El tiempo pasó y, pese a nuestro mundo caduco sobrepoblado de oligofrénicos, mi espíritu, cuerpo y mente se encontraban en perfecta armonía, generando una alegría nunca antes experimentada. Tanto era así que había llegado el momento de adquirir un animal de compañía para compartirla.
30/9/21
70. Otoño a cero