26/9/26

585. Infectado

    Los numerosos y huracanados estornudos de ayer fueron un claro indicador de cómo me iba a encontrar al día siguiente.

    Hoy me he levantado con la mente embotada, los ojos llorosos, la garganta irritada, la nariz tapada y un dolor muscular generalizado.

    Me he imaginado de cuerpo presente en concurridas cafeterías y bares, respirando hondo y exhalando el aliento en un giro de trescientos sesenta grados. Pero solo estoy en el sofá, sumido en extraños delirios y profiriendo lastimeras y desafinadas inflexiones de voz, como las que hacía Sloth en Los Goonies (1985), cuando se recreaba con el eco de sus alaridos.

    Los vecinos deben de estar alucinando, aunque no tanto como yo.




    P.S.: Por cierto, substack es un ecosistema demasiado hermético para mi gusto. 

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