29/7/21
52. Los mulos
26/7/21
51. Reclutas patosos en Orden Cerrado
22/7/21
50. Gracias y enhorabuena
19/7/21
49. Traje de luces
Si alguna vez asistiera a esa aberración llamada fiesta NAZIonal y lograra abstraerme de su sangrante proceso, disfrutar de ello, aplaudirlo y encima llamarlo fiesta, habría llegado el momento de ir al médico. El animalico, aunque en desventaja, se defiende; y a veces, la justicia poética obra su encanto y consigue que el traje de luces luzca mejor cuando está manchado con la sangre del sanguinario que lo viste.
15/7/21
48. Nuevo canon de belleza
12/7/21
47. Último destino estival
8/7/21
46. Coronavirus 1 - Sanfermines 0
5/7/21
45. Hotel Overlook
Se acrecienta cada vez más mi atracción por los pasillos: largos y solemnes como una oración, de silencios crispantes y angustiosos, de penumbras diáfanas proyectadas en impar. Pasillos iluminados y pulcros, recorridos en triciclo. Las gemelas al fondo, cogidas de la mano. ¿Y qué hay tras las puertas cerradas? Colchas verdes en camas sin hacer, donde cada pliegue es una mueca de dolor. El olor de las naranjas. La máquina de coser de Lautréamont. Muertos en bañeras salpicadas de sangre.
Tras las puertas del pasillo, a uno y otro lado, hay dormitorios, cocinas y lavabos desprovistos de vida. Y gente de otro tiempo que devuelve el saludo de un modo cinematográfico, mientras una voz los presenta en off. Pasillos mudos por los que pedalea un niño en un travelling inquietante. Pasillos teñidos del púrpura de la muerte. Redrum... redrum... redrum... Y, aunque es hijo único, exclama aterrado: «¡Yo no he sido!».
1/7/21
44. Exclusiva en Sálvame marrón
Ante nuestro total estupor, ha llegado a nuestro plató la noticia de que al desconocido bloguero Cabrónidas —bebedor irredento; coleccionista obsesivo de esporas, moho y hongos; azote de monarcas, papas, reguetoneros y demás subespecies— se le ha podido ver, sobre las quince horas del pasado miércoles 30 de junio, asomado al balcón de su residencia y luciendo un aspecto deplorable.
Completamente desnudo y desaliñado, con la guitarra del Guitar Hero colgada del cuello y una botella de Jack Daniel's en la mano, profería, en avanzado estado de embriaguez, indecentes obscenidades contra toda mujer cuya edad estuviera comprendida entre los trece y los ochenta años.
Ante semejante atentado contra la dignidad y el decoro, una turba de trescientos jubilados encolerizados se ha congregado bajo el balcón del sinvergüenza y lo ha increpado, con los cayados en alto, profiriendo amenazas de tortura y muerte. Ante semejante recibimiento, Cabrónidas, como cabe esperar de un ser perturbado y carente de conciencia, ha apurado la botella de Jack Daniel's. Acto seguido, la ha estrellado contra la barandilla, haciéndola añicos, y, empuñando el cuello de la botella rota a modo de machete, se ha lanzado al vacío contra la airada masa de jubilados, completamente enajenado, mientras exclamaba a pleno pulmón: «¡A la mierda, panda de hijoputas!».
A medida que recibimos información de nuestros dispositivos de investigación, sabemos que la vivienda del cuerpoescombro ha quedado destrozada, como si en ella se hubiera celebrado una fiesta de death metal. Sorprendentemente, Cabrónidas ha sobrevivido de milagro. Ingresado en un prestigioso sanatorio especializado en diversos grados de demencia profunda y pese a la fuerte sedación que se le ha administrado, no cesa de embestir con la cabeza, con el ímpetu de un miura, contra las paredes acolchadas de la habitación en la que permanece aislado.
Fuentes cercanas a la inquietante vida del bloguero —entre ellas, los espíritus de Bakunin, Ed Gein, Charles Manson y Chuck Schuldiner, así como algunos de sus seres terrenales más allegados, entre los que figuran Anastasia Mayo, Gigi Love, Ron Jeremy e Iker Jiménez— aseguran que su comportamiento obedece a que estaba preparando la mente y el espíritu para desaparecer, del 1 al 21 de julio, en un lugar que se le aparecía durante sus sudorosos estados febriles. En la madrugada del 1 de julio, un numeroso dispositivo de loqueros y estudiosos de la psique humana ha irrumpido en la habitación del paciente con la intención de sonsacarle información a base de electroshocks y técnicas rumanas de interrogatorio.
Con inmenso asombro, los intrusos han encontrado el cuerpo del desquiciado bloguero tumbado en el suelo, rígido como un témpano y en una guisa grotesca y desconcertante. La mano izquierda se cerraba sobre su escroto; la derecha, levantada, mostraba el dedo medio. Una amplia sonrisa, capaz de hacer palidecer a la del mismísimo Joker, le inundaba el rostro. No sabemos cómo, pero sobre su pecho descansaba una nota que decía:
«En los próximos quince días, mi yo incorpóreo está de vacaciones en Shangri-La. Jodeos, mamones».