20/6/24
352. La hora cero
17/6/24
351. Lola
¿Quién, en su sano juicio, querría ir con una persona como Lola, que grita y bebe? Seguro que una mujer así sería señalada tanto por el patriarcado más rancio como por el feminismo recalcitrante de nuevo cuño; tan parecidos, tan odiosos.
Lola también se masturba con frecuencia y, de vez en cuando, consume pornografía. Algo increíble, por otro lado, ya que eso solo lo hacen los hombres, que son unos guarros y unos salidos, y solo piensan con los genitales.
El caso es que Lola ahora ya no está sola: ahora está conmigo. Aunque, tratándose de Lola, no lo tengo del todo claro. Supongo que es más acertado decir que soy yo quien está con ella. Porque Lola siempre es la que elige, igual que elige beber y elige gritar.
La conocí una noche en la que hizo suyos la mayoría de los bares de la ciudad. Y es que Lola bebe mucho. Bebe más que cualquier otra persona que yo haya conocido. Y eso que he tratado a auténticos animales capaces de agotar las existencias de una licorería en pocas horas.
Casi ninguna mujer, pero sí muchos hombres, quieren hacerse amigos de Lola, ya que cuando bebe, y encima grita, despierta la admiración de la concurrencia masculina y el desprecio de la femenina. Pero a ella le da igual lo primero y lo segundo. ¿Se puede ser más libre?
Así que, de momento, estoy disfrutando de la compañía de Lola, hasta que surja inesperadamente el momento en que decida apartarme de su lado para volver a estar sola. Sé que ese día llegará y no le guardaré rencor por ello. Al contrario: la recordaré entre trago y trago, confiando en que jamás cambie.
En que nunca deje de ser ella, a pesar de la sociedad.
13/6/24
350. Ángel y Demonio
Ángel y Demonio estaban sentados uno frente al otro, a la misma altura. En medio de ellos había una mesa en la que estaba dispuesto todo lo demás. Yo, desde un lugar insignificante de ese todo lo demás, les pregunté:
—Pregunta —dijo Ángel, mientras que Demonio ni siquiera se dignó a mirarme.
—Quiero saber lo que todos desean entender. Lo que alguna vez todos nos hemos preguntado. Por eso os pido a vosotros, que podéis ver más allá que nadie, que me describáis el futuro. ¿Se parecerá al cielo? ¿Será como el infierno? ¿Cómo será el futuro?
Ángel iba a responder, pero Demonio se adelantó:
—Si Ángel me lo permite, yo te describiré el futuro.
Un silencio solemne ocupó aquel trozo de espacio-tiempo que era el Primer Tiempo. Ángel asintió sin disimular su descontento, y Demonio me miró
—Tan pronto os multipliquéis, sembraréis la Tierra de fronteras y, en lugar de compartirla, viviréis en guerra constante por ocuparla. Arrasaréis bosques y enormes extensiones, y en ellas construiréis arterias de alquitrán y bloques de cemento. Los más afortunad
Ángel guardaba silencio y me miraba apenado. Entonces le pregunté:
—¡El cielo, Ángel! ¿Puedes describirme el cielo?
Antes de que Ángel contestara, Demonio volvió a interponerse:
—¿Es cierto eso, Ángel? ¿Es cierto?
Ángel, avergonzado, bajó la mirada.
10/6/24
349. Espejo
¿Has visto la película Candyman: El dominio de la mente (1992)? Pues me han contado que si delante del espejo, y mirándote fijamente a los ojos, pronuncias cinco veces seguidas la frase «Independencia para Cataluña», te sale del cristal un nacionalista español y te suelta cinco hostias.
6/6/24
348. Del suicidio con pistola
Para acometerlo con éxito de una sola vez, conviene seguir algunas directrices.
Revise su arma para evitar posibles problemas de encasquillamiento. Haga lo mismo con el cargador y asegúrese de que al menos haya una bala y que, por consiguiente, no tenga oportunidad de un segundo disparo.
Aunque sea menos poético que un tiro en la sien o en el corazón, apunte su pistola al paladar. Respire hondo dos o tres veces, tomándose el tiempo necesario para ello. Piense que, si todo va bien, son sus últimas bocanadas.
Si deja alguna nota aclaratoria, que sea lejos de usted, pues las salpicaduras de sangre y los trocitos de masa encefálica dificultarán la lectura post mortem.
Con firmeza y convicción, coja la pistola con las dos manos, ya que pueden aparecer temblores antes de la consecución del acto, y no queremos dejar margen para el error.
Llegado el momento crucial, puede que su instinto de supervivencia intente sobreponerse y usted quiera reconsiderar su intención. No lo haga y convénzase, más que nunca, de que la vida es tan solo un preámbulo, una tensa espera, una pérdida de tiempo.
Y apriete el gatillo.
3/6/24
347. El viejo sepulturero
Nadie sabe con exactitud la edad del viejo sepulturero. Incluso él ha perdido la cuenta de sus años cumplidos. Se dice también que ha enterrado a gente antiquísima. A pesar de ello, el viejo sepulturero no es más aliado de la muerte que las heladas invernales, los desastres naturales, la desigualdad geoeconómica, la sequía o las hambrunas globales.
El fuego incinerador y la madera de los ataúdes —cara o barata— tampoco son más cómplices de la muerte que la desesperanza, las estrategias esclavizantes del mercado o el futuro anhelado que nunca llega. Ni siquiera el Diablo es más coautor del fin de la vida que los misiles inteligentes, las decisiones del imperio o la violencia de esas odiosas criaturas bípedas que pueblan el planeta.
Incluso la fecha de caducidad que señala nuestro último viaje es menos culpable que ese Dios que no te salva, que nunca llega y que desoye los ruegos. Tanto es así que el viejo sepulturero ha presenciado el paso de los siglos y de mil y un cadáveres; podría jurar, no en vano y desde los cuatro eones de la historia de la Tierra, que en el destino inevitable de morirse, la muerte, como tal, es siempre la única inocente.
30/5/24
346. Tú sigue
Tú sigue, que es gratis e indoloro. Sigue hasta que te canses, si es que tal día llega. Tú sigue, incluso si algún día es con mala intención, que tanto da. Tú sigue creyendo que sabes de mis defectos y virtudes, de mis prejuicios y pensamientos. Tú sigue explicándome, con la mejor de las intenciones, cómo tengo que vivir y sentir. Tú sigue creyendo que me conoces por el mero hecho de haber leído todas y cada una de las entradas de mi blog, aunque te adelanto y te aseguro que no estás ni a cinco minutos de saber cómo soy.
Pero tú sigue haciendo el pingüino, que nos divertimos y nos entretenemos.
27/5/24
345. El audio del Rulo
Rulo es un tipo un tanto odioso e irritante. Yo, que lo conozco de toda la vida, sé que también es una persona honesta cuando el momento lo exige, y de las pocas que me hacen reír. El otro día me envió un audio de WhatsApp. Decía así:
—Eh, ¿qué pasa, Cabroni? Aquí el Rulo, el tío que es más cabrón que tú sin entrenar, jajaja. Bueno, a ver si algún día compartes en tu muro de Facebook mis enseñanzas financieras de cómo ganar pasta sin currar ni robar. Sí, has oído bien, cabronazo.
»También me gustaría que compartieras las experiencias que he vivido con todas esas mujeres que van de sobradas por la vida. Ya sabes, esas flipadas que se creen diosas cuando salen de la peluquería y resulta que se visten con ropa de Wish y se rocían perfumes de tres euros, jajaja. Se les olvida que son unas humildes cajeras de supermercado, que chillan como verduleras y caminan como patos mareados cuando llevan tacones, jajaja.
»Oye, el otro día te vi con el Mali en la terraza del bar del Óscar y me acordé de cuando le vendió el Seat León a aquel moro que traficaba con costo. ¿Te acuerdas? Aquel verano estábamos en Castelldefels y toda la pasta que sacó se la gastó en drogas y zorras, y ni siquiera se dignó a invitarnos a un mojito, el muy hijo de puta. Por cierto, seguro que no habrás votado a Vox en las elecciones, ¿eh, cabrón?, jajaja.
»Bueno, Cabroni, a ver si quedamos y nos vamos a comer algo a un chino, por ejemplo. Que me han dicho que te estás quedando pilla'o con tanto concierto. Ah, pero que no venga el Mali, ¿eh?, que me tiene hasta los cojones con sus putas historias de cuando era picoleto.
»Pues nada, nene, ya me dirás algo. Venga, que te folle un pez rata y viva la derecha española, jajaja.