El dios del mallete es una figura muy seria que viste de negro cuando está en sus dominios. En ellos administra e imparte. Además, salvo para respirar, hay que pedirle permiso para todo con mucho respeto y sumisión.
Vaya, vaya con el dios del mallete.
Se ve que no puede ser menos, ya que decide sobre el honor, el patrimonio y la libertad con total autonomía e independencia, sometido únicamente al imperio de la ley. Así de poderoso es el dios del mallete.
Vaya, vaya con el dios del mallete.
Pero, a fin de cuentas, solo es un humano endiosado y, como todos los humanos, el papel de dios le viene grande. Incluso el de juzgar. Y, como es un humano, también sangra. Y, si sangra, puede morir.
Vaya, vaya con el dios del mallete, que le han rebanado el pescuezo como a un cerdo en el matadero.
El problema es que nadie derriba un rey, o ya puestos, un dios, para cambiarlo por algo mejor. No, quien mata el rey quiere ser rey, así que vuelta a empezar... no acabamos nunca, ¿no te parece?
ResponderEliminarNunca. El oscuro mundo de intereses creados en el que vivimos tiene que continuar. El caso es que aún habrá quienes creen que jueces, reyes y presidentes son personajes incorruptibles, justos e imparciales. Santa inocencia...
EliminarHe buscado la imagen en internet para asegurarme de que no me equivocaba... Y sí, hace muchos años teníamos uno de esos por casa.
ResponderEliminarBesos.
Hola, Devoradora.
EliminarPara partir nueces, ¿verdad?:)
😂😂😂😂
EliminarAlgo así 😉