29/1/24

313. Ocurrió en el hueco de las escaleras.

    La mujer estaba frente a la vieja entrada del portal. Se sentía pequeña ante el alto bloque de viviendas, incapaz de hacer otra cosa que estar ahí de pie. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que entró por esa puerta. Entonces ella era un fruto menor envuelto en un aura de pura vida; una sonriente criatura llena de luz cegadora y sueños; una niña como todas las niñas. Pero entonces ocurrió aquello y el sol ya nunca volvió a salir. Los sueños se volvieron pesadillas y la negrura se instaló en su corazón para siempre.

    Sabe que no va a poder entrar. Le quitaron demasiado. Le arrancaron por la fuerza todo lo intangible que la conformaba. Todo lo que sentía y todo lo que era. Todo lo que pudo llegar a ser. La vaciaron por completo y sólo dejaron ruinas y una vida que ya no era tal. Después de tantos años aún puede sentir la indefensión absoluta que consumió su espíritu. La inevitable rendición frente a la superioridad física de los que tejieron su calvario con tela de araña; la aplastante certeza del tacto viscoso de la carne ajena sobre ella, en ella.

    ¿Cómo fue posible? ¿Cómo en un lugar tan reducido pudo caber tal cantidad de dolor? Ahí, tras la puerta del portal, en el hueco de las escaleras.



26 comentarios:

  1. Duro relato, pero contado con mucha delicadeza

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    1. Agradezco el comentario, Chafardero, pues justo ese equilibrio quería conseguir.

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  2. Los peores horrores no tienen música dramática, ni grandes escenarios, ni malvados carismáticos. Son lugares como el que cuentas. De esos que no mirarías dos veces si no supieras lo que ha pasado ahí. Y que para una víctima lo son todo en su infierno personal.
    Me sumo al aplauso por la historia. Ya se entiende todo el horror de la víctima sin mostrarlo gráficamente.

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    1. Como bien dices, el mal también está en los lugares más cotidianos y desapercibidos. En todas partes, de hecho. Pero muchas veces no se deja ver. Celebro que te gustara.

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  3. Cruel realidad que se encuentra no sólo en el portal de un edificio cualquiera, sino también entre cuatro paredes que se supone son un refugio, o en niñas que se venden en matrimonios consentidos, en clítoris mutilados, en ácido en sus rostros, o...
    Son tantas las violaciones que hace falta este tipo de relatos para que nadie olvide que una mujer no es un trapo ni un objeto, ni un animal sin alma como algunos las consideran.
    Me gustó mucho el vídeo, ese guiño a la 5ª de Beethoven y la letra, son una joyita.


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    1. Tal cual lo dices, Zarzamora. La entrada vale para cualquier aberración de las que has citado. En cuanto al vídeo y la letra... es que estos tipos no hacen canción mala. Y son de veras intensos.

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  4. Hoy tu entrada se me hace muy dura, hoy tu entrada remueve muchas cosas en mi.
    Pero aplaudo la manera en que lo has escrito y te doy las gracias.

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  5. "The scars you've done will be impressed like a mark on her back". Unas cicatrices que ya nunca se cerrarán. A veces uno piensa que ojalá existiera el infierno...

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    1. Es posible que exista, pero está aquí en la Tierra.

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  6. Muy fuerte. En un segundo la vida te cambia, para bien o para mal, y en este caso que cuentas es más allá que para mal, tal terrible que no podemos ponernos en una situación así.
    SAludos.

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    1. Hola, Manuela. Así es, quizá podemos acercarnos un poco, y aun así estaríamos muy lejos.

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  7. Hola Cabrónidas, ante tu relato solo me queda el pensar que ojalá de verdad hubiera un infierno para aquellos que lastiman a un niño o niña. No hay palabras. Sabes alguna vez en una iglesia, (de las que no soy muy afecta ni asidua ahora) el sacerdote pidio a todos cerrar los ojos y que levantaran las manos todos los que habían sido abusados de pequeños, yo obvio no cerré los ojos, o aparenté cerrarlos, y me SORPRENDIÓ la cantidad de gente que la levantó. Y esas heridas tienen consecuencias, y si no son sanadas herirán a otros en un ciclo sin fin. Tu escrito nos hace reflexionar y pones el dedo en una llaga dolorosa pero que hay que ver y tratar de que no suceda ya más. Saludos.

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    1. Hola, Ana. Bien sabemos que los sacerdotes, curas y demás no salen nada favorecidos en el aspecto del abuso y similares. Y encima están más protegidos que el lince ibérico. No obstante la maldad no entiende de religiones y no hace distinciones de ningún tipo. Está en todas partes y para erradicarla tendrían que cambiar muchas cosas que a estas alturas ya son imposibles de ser cambiadas. Ojalá me equivoque.

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  8. La maldad habita en los pequeños rincones, en los ojos de las personas que conoces.. no hay grandes trompetas ni carteles de aviso, simplemente te golpea y se lo lleva todo. A veces, incluso, te deja con vida para que sigas sufriendo.

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    1. Dicen que al final se vuelve contra sí mismo. Pero en el proceso el costo es muy alto. Demasiado.

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  9. Hoy, al menos para mi, has hecho pleno… la historia, tan condensada y conmovedora, como intensa.. ¡cuánto dolor en un instante que dura toda una vida! Los niños deberían tener una burbuja protectora que les aislara de la miseria humana que nunca merecen..Me admira cuando conseguís tanto en tan pocas letras.. ¡ genial de verdad! y el tema tb… si no fuera por la voz de él… lo siento, mis oídos no consiguen acostumbrarse a esas voces guturales ¡ no puedo!…por lo demás todo de ¡10! Aunque ella no opine lo mismo, claro : (

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    1. Qué bien sería que nunca contáramos historias así, porque entonces significaría que no suceden. Pero qué no va a suceder en nuestro mundo. Celebro que te gustara.:)

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  10. Uf, qué horror, qué buen relato.

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  11. Me quito el sombrero, Cabrónidas.

    Besos.

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  12. Buen relato, aunque muy duro.
    Se puede llegar a sentir mucho miedo en cualquier espacio, grande o pequeño. Mientras sigan habiendo personas que se atrevan a hacer esto, no habrá lugar donde esconderse de ellas.
    Si no encuentran a una, encontrarán a otra. Y ese miedo, lo cambia todo.
    Un abrazo.

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    1. Es el lado oscuro de lo que somos. Siempre está allí; sólo falta el detonante.:)

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  13. Hola, relato durísimo, pero, por desgracia, ocurre, es así. Muy bien narrado, genial.
    Un abrazo. :)

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    1. Ocurre así y eso que la realidad supera la ficción. Gracias.:)

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