En lo alto de una loma se alza un árbol solitario, viejo como el tiempo, donde nunca se posan los pájaros. Los días de viento sus hojas susurran una historia triste. Caminantes y peregrinos se desvían de su camino cuando lo vislumbran desde la lejanía, pues cuentan los lugareños que está maldito y, si te acercas demasiado a él, sientes un frío de muerte que atenaza la garganta. Otros tantos dicen que hay algo entre sus ramas que produce quedos lamentos, pero nunca nadie se acerca lo suficiente, ni permanece más tiempo del que el sobrecogimiento permite.
Empero, hubo un viajero que desconocía aquellas latitudes y llegó hasta la loma donde yace el árbol, y allí tuvo que detenerse para dar descanso a sus piernas que ya no le respondían. Con el nuevo amanecer, trajo la verdad consigo y me contó a la lumbre del fuego que allí, en el árbol de la loma, a medida que el sol languidece y arrecia el viento, si no apartas la mirada, puedes ver una silueta traslúcida que desciende de una de las ramas de la que todavía, hoy, pende una soga.
Dicen que es entonces cuando, si te sobrepones al miedo, te invade una tristeza tan grande que te encoge el corazón y ya nunca puedes librarte de ella, porque la silueta se reclina en el tronco, recoge las piernas y las abraza en su regazo, cabizbaja e inmóvil, con sus contornos temblando con el aire, mientras el sol se hunde en lontananza hasta desaparecer.
Sobrecogedor y deliciosamente descrito. Mis dieses.
ResponderEliminarMi agradecimiento por disfrutarlo.;)
EliminarUnión de magia y poesía en un relato que toca allí donde las cosas duelen, donde reinan los sentires. Excepcional, David.
ResponderEliminar¡Gracias! Celebro que te haya gustado.
EliminarEs malditamente sublime. Me recuerda a una ilustración.
ResponderEliminarNo en vano de una ilustración vino la inspiración para esta entrada. Agradezco que te guste.
EliminarInquietante.
ResponderEliminarSí, me pregunto cuántas personas decidieron su fin con una soga y un árbol.
EliminarSupongo que ese espíritu no quiere estar solo, por eso ha dejado la cuerda como una invitación. Muy bien escrito, lo has hecho sencillo y lo has transmitido muy bien.
ResponderEliminarEn tan poco, puede haber multitud de interpretaciones. Estupendo que lo hayas disfrutado.
EliminarEs triste y muy bonito también.
ResponderEliminarBesos.
Hola. Dos cualidades que a veces pueden ir de la mano.
EliminarOjalá me digas que este texto te lo ha inspirado uno de esos ejercicios literarios de palabras obligatorias y que las palabras eran lontananza, loma, empero y languidece.Es que son como muy sonoras todas, ¿no? jajajaja Me gusta, un tono más triste pero menos enfadado que el habitual.
ResponderEliminarSpeedy
La verdad es que no. Una vez prende la chispa, la entrada sale sola. ;)
EliminarEl árbol del miedo. El árbol que está por encima de todas las cosas.
ResponderEliminarHay que subirse y mirar qué hay más allá de ese aire que describes.
Un gusto leerte, la verdad.
¡Saludos!
Atentamente; Un diario personal más.
Hola. El gusto es mío y se agradece tu presencia.
EliminarEl no conocer, te hace descubrir, como a este viajero, que sin malicia averiguó la historia de un árbol solitario.
ResponderEliminarMuy buen punto de vista.
EliminarMuy buen texto: sobrecogedor, terrorífico y repleto de melancolía. Transmite con armonía una serie de sensaciones y no he podido evitar leerlo más de una vez.
ResponderEliminarUn saludo :)
Hola y gracias por haberlo disfrutado.
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