Ángel y Demonio estaban sentados uno frente al otro, a la misma altura. En medio de ellos había una mesa en la que estaba dispuesto todo lo demás. Yo, desde un lugar insignificante de ese todo lo demás, les pregunté:
—Pregunta —dijo Ángel, mientras que Demonio ni siquiera se dignó a mirarme.
—Quiero saber lo que todos desean entender. Lo que alguna vez todos nos hemos preguntado. Por eso os pido a vosotros, que podéis ver más allá que nadie, que me describáis el futuro. ¿Se parecerá al cielo? ¿Será como el infierno? ¿Cómo será el futuro?
Ángel iba a responder, pero Demonio se adelantó:
—Si Ángel me lo permite, yo te describiré el futuro.
Un silencio solemne ocupó aquel trozo de espacio-tiempo que era el Primer Tiempo. Ángel asintió sin disimular su descontento, y Demonio me miró
—Tan pronto os multipliquéis, sembraréis la Tierra de fronteras y, en lugar de compartirla, viviréis en guerra constante por ocuparla. Arrasaréis bosques y enormes extensiones, y en ellas construiréis arterias de alquitrán y bloques de cemento. Los más afortunad
Ángel guardaba silencio y me miraba apenado. Entonces le pregunté:
—¡El cielo, Ángel! ¿Puedes describirme el cielo?
Antes de que Ángel contestara, Demonio volvió a interponerse:
—¿Es cierto eso, Ángel? ¿Es cierto?
Ángel, avergonzado, bajó la mirada.
Muy buena semblanza, certera y real.
ResponderEliminarTe aplaudo
Y creo que irá a peor. Gracias.:)
EliminarLa vida es cielo e infierno juntos, es verdad, para unos y según cuando, más una cosa que otra, lo cierto es que es lo único que tenemos, precisamente por eso, deberíamos valorarla y cuidarla más de lo que lo hacemos.. pero igual que en tu texto, el demonio se impone y lo peor, todos le dejamos. Gracias! me ha gustado!
ResponderEliminarY encima ha logrado convencer al mundo de que no existe. De nada. :)
EliminarSi ese es el cielo. En los Infiernos (que son varios) creo que son similares pero con una diferencia: Hay cerveza. No se si es gratis o toque pagarla. En el cielo definitivamente NO hay esa delicia.
ResponderEliminarGratis o no, que esté siempre en su punto idóneo de frío.:)
EliminarLa vida es lo que la mayoría impere, o un cielo y un infierno y las minorías son arrastradas. No hay más. Por desgracias siempre son más numerosos los que eligen hacer el bien para si mismos y que le den porculo a los que vengan detrás. 😞😬😬
ResponderEliminarBeso
El ser humano... Casi nada.;)
EliminarEl Ángel se ha ganado un puesto en algún consejo de administración, eso seguro :)
ResponderEliminarMe ha gustado mucho la entrada de hoy...
Toda buena obra debe ser premiada con un buen puesto, claro. Me alegro, Beauséant.
EliminarNos vendieron la moto cuando nos contaron cómo es el cielo.
ResponderEliminarBesos.
Muy bien vendida. Son muchos los que la compraron o se han montado una a medida a partir del prototipo.:)
EliminarDemonio hace tiempo que venció a Ángel en todos los terrenos. La moto que este nos vendía era un bluf. Al menos, Demonio es más sincero...
ResponderEliminarY no parece que vayan a girarse las tornas.
EliminarSe podría decir que ese Cielo ya está en la Tierra (o cayó a la Tierra) desde la noche de los tiempos. Simpático texto, Cabrónidas. Al ángel le faltó unos traguitos para soltarse. O mejor no, en una de esas entre en detalles y complemente cosas todavía peores a las expuestas por el otro jeje
ResponderEliminarVa un abrazo, Cabrónidas.
De que vendrán cosas peores estoy convencido. Y si Ángel no habló seguro que incluso las sabe.:)
EliminarSiempre nos quedará París. O el Infierno, lo que llegue primero.
ResponderEliminarSaludos,
J.
Hola. Diría que antes que París, ya estaba el infierno, puesto que va con nosotros allí donde vamos.
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