26/6/26
562. Magia y fuego 3
23/6/26
561. Magia y fuego 2
El loco está eufórico. Ha estado moviéndose por el mercado negro y las zonas prohibidas de la ciudad, y por fin ha conseguido un Flammenwerfer 41 en perfecto estado de presencia y funcionamiento.
Él, cumpliendo con lo acordado, ha pagado con un riñón de niño, una médula ósea de niña, un pulmón de adolescente y un cuero cabelludo de virgen.
Esta noche tiene pensado personarse en varias de las verbenas que se van a celebrar en las zonas adineradas de la ciudad. Se mezclará entre las familias y los grupos de amigos, y explotará todas las capacidades de su reciente adquisición.
Será una noche de veras mágica.
16/6/26
560. El Libro Máximo
12/6/26
559. Cucaracha blanca 2
Te recordamos, oh, Ali Agca, en estos tiempos de presencia papal en tierra falsamente aconfesional. Las masas aclaman al pontífice y los Lobos Grises olisquean el aire. Algún día sucederá, Ali.
Algún día sucederá.
9/6/26
558. En buena compañía
Ficho a las 23,20. La jornada de esclavitud vespertina ha finalizado. Abro la puerta de mi nicho vivienda a las 23,42. Está silencioso y parcialmente oscuro. Nunca bajo las persianas hasta que me voy a dormir.
Nadie me da la bienvenida ni me pregunta cómo me ha ido el día. Nadie me espera. Ni siquiera tengo peces cautivos. Prefiero que naden en el río aunque huela a podrido. Tampoco tengo pájaros enjaulados. Son más bellos aleteando en el cielo aunque esté contaminado.
No preparo nada de cenar porque no tengo hambre. No tengo hambre porque comí en el trabajo demasiado tarde. Enciendo una vela, una varilla de incienso, el libro electrónico y me tumbo en el sofá. Siempre en ese orden inconsciente, disfrutando de la libertad absoluta de movimientos; de momentos no compartidos.
La paz que respiro en ese momento es irrenunciable. La misma de tantos momentos incontables ya vividos, que ahora vuelve a colmarme de dicha, calma espiritual y sosiego mental.
No me dejes nunca, querida soledad, y acompáñame hasta el final del camino.
5/6/26
557. Anímico
Tal denominación no es ciencia ficción, ni literatura trasnochada, ni obra de un poetastro. La comunidad médica y científica no acaba de discernir la causa exacta de esta clase de miocardiopatía, pero parece que sí: se puede morir de pena.
Llevo horas leyendo sobre ello, y estoy convencido de que nunca acabaremos de desentrañar del todo el alma humana.
2/6/26
556. El ruido moderno
Indistintamente de la música que armoniza nuestras vidas, estaréis de acuerdo en que hay canciones que son proféticas y que no solo se adelantan a su tiempo, sino que perviven en la actualidad.
Seguro que al respecto podríamos reunir un buen puñado de ellas.
Creo que uno de los ejemplos más definitorios y precisos es una canción compuesta tras el atentado de cierto presidente estadounidense, por cierto componente de un dúo de la misma nacionalidad. La canción trascendió su propio contexto y se convirtió en un reflejo fiel de la era actual.
¿Quién iba a decir en el año 1964 que una canción de por aquel entonces nos contaría que en la cima de la hiperconectividad el sonido imperante sería el del silencio?
29/5/26
555. Los presumidos también lloran
Muy atrás quedó el tiempo en que J. J. llevaba el pelo largo hasta media espalda y el flequillo rozándole las pestañas. Pero aún hoy se niega a raparse, pese a que su cráneo muestra una pronunciada desforestación parietal y un despeje frontal digno del capó de un Seiscientos.
Aunque J.J. lo sabe, sus amigos de toda la vida le recordamos que tipos como Phil Anselmo de Pantera, Scott Ian de Anthrax o John Gallagher de Dying Fetus van rapados por su alopecia areata extrema y son igual de auténticos que cuando eran greñudos. También le decimos que, dada nuestra edad, hay ciertas gilipolleces adolescentes que ya debería tener superadas. Pero J. J. sigue siendo muy presumido y para él la calvicie es sinónimo de fealdad y carencia de atractivo masculino.
Tampoco sirve de nada el hecho de que J. J. lleve veintinueve años de relación con su mujer. Lo que quiere decir que hace ya veintinueve años que no tiene que enamorar a nadie, y que podría raparse sin temor a quedarse soltero. No es que esté obligado a ello, claro. De hecho, sus amigos entendemos tan bien como él mismo que la transición de melenudo a calvo es dura. Pero más duro es verlo con un corte de pelo idéntico al de Bishop, el valeroso androide de la segunda entrega de la saga Alien.
