29/5/26

555. Los presumidos también lloran

    Muy atrás quedó el tiempo en que J. J. llevaba el pelo largo hasta media espalda y el flequillo rozándole las pestañas. Pero aún hoy se niega a raparse, pese a que su cráneo muestra una pronunciada desforestación parietal y un despeje frontal digno del capó de un Seiscientos.

    Aunque J.J. lo sabe, sus amigos de toda la vida le recordamos que tipos como Phil Anselmo de Pantera, Scott Ian de Anthrax o John Gallagher de Dying Fetus van rapados por su alopecia areata extrema y son igual de auténticos que cuando eran greñudos. También le decimos que, dada nuestra edad, hay ciertas gilipolleces adolescentes que ya debería tener superadas. Pero J. J. sigue siendo muy presumido y para él la calvicie es sinónimo de fealdad y carencia de atractivo masculino. 

   Tampoco sirve de nada el hecho de que J. J. lleve veintinueve años de relación con su mujer. Lo que quiere decir que hace ya veintinueve años que no tiene que enamorar a nadie, y que podría raparse sin temor a quedarse soltero. No es que esté obligado a ello, claro. De hecho, sus amigos entendemos tan bien como él mismo que la transición de melenudo a calvo es dura. Pero más duro es verlo con un corte de pelo idéntico al de Bishop, el valeroso androide de la segunda entrega de la saga Alien.



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