Como es bien sabido, los incendios proliferan en verano. Lo que nadie ha advertido es que, durante esos mismos meses, también cesan los homicidios y las desapariciones en la ciudad.
El Loco considera que hace demasiado calor para salir a buscar a alguien con quien divertirse; ya socializará cuando desciendan las temperaturas. Mientras las llamas devoran el verdor del extrarradio y amenazan las urbanizaciones aisladas, él prefiere pasar las tardes jugando con sus muñecas.
La primera nació tras su primer triple homicidio, hace veinte años. Desde entonces ha reunido más de doscientas: rubias, morenas, pelirrojas... Cada una confeccionada con mimo y esmero a partir de fibras musculares, retazos de piel y fragmentos de ser.
Vestido con la misma lencería fina que las cubre a ellas, las sienta alrededor de la mesa para tomar el té. Les sonríe y les habla con suavidad. Si le conceden permiso, las acomoda en su regazo y las peina con la devoción de un padre. Aunque, a veces, las desnuda y hace con ellas lo que un padre jamás haría.
El Loco, al igual que nosotros, necesita sentirse amado.
Yo le daría un ministerio, o la dirección de una empresa del ibex35, tanto talento no debe ser desperdiciado.
ResponderEliminarEntonces quizás se corrompería... :))
EliminarSe hace el cuerdo, en estos tiempos de calor sofocante. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarSí, Carlos. Eso sabe hacérselo muy bien. Nadie sospecha de él. :)
EliminarEs un asesino y degenerado el loco.
ResponderEliminarVaya historia, pone los pelos de punta...
Saludos.
Sí, digamos que tiene unos gustos un poco fuera de lo común. :D
EliminarPues a mí el calorazo me saca de quicio. Cada año lo llevo peor.
ResponderEliminarMuy bueno tu micro... Los pelos como escarpias!
👏👏
Bueno, mientras no cometas una locura, todo estará bien. Celebro que te gustara. :)
EliminarLograste horrorizar. Menos destructivo el fuego, parece. Al menos hay quien llegue a sofocarlo.
ResponderEliminarAbrazos.
Sí, y además el fuego se nota más y es más impopular. Al Loco solo conozco yo y dos más. ;)
EliminarHay locos y locos.
ResponderEliminarMe pregunto: ¿Dónde guardará las “muñecas” con ese calor? Imagino que olerán …
Un relato que me dio que pensar.
Saludos, Cabrónidas.
Hola, LPDE. Debe tener un trastero. O una habitación del pánico, ja, ja
EliminarTe leo y me da la risa. Y luego la cagera ... Porque entre el loco de las noticias seguidor de la serie de Dexter (a mí también me gusta la susodicha) y que me paso las horas de calor entre planificando restauraciones de muñecas mientras estoy flotando en la piscina o jugando con ellas cuando estoy fuera. Me da que voy a tener todas las papeletas para ser la próxima loca xD 😅😂
ResponderEliminarQuizá si el Loco se pasara por tu blog de muñecas le daría por innovar. :))
EliminarCalla, calla, que ya bastantes locos tengo siguiéndome por mis diferentes blogs. Un día me cojo la taser, hago una quedada múltiple y les frío los pajaritos a más de uno. 🤦🏼♀️😬
EliminarHola, Cabrónidas. Un micro que logra inquietar. Te quedó muy bien.
ResponderEliminarOjalá el calor des-movilizara así a otro tipo de locos: a los usureros, especuladores, presidentes, primeros ministros, secretarios de guerra… quizás se darían cuenta de que descansar de hacer maldad está bien y ahí se queden. Es un sueño, ya sé.
Hola, Ana. Todos esos que has citado diría que son más psicópatas que el Loco. Pero se nota menos. ;)
Eliminar