El tipo tenía cincuenta años. A esa edad, quizá creía que ya lo sabía todo. Puede que fuera de los que piensan que ciertas advertencias son exageradas y que algunas prohibiciones coartan la libertad individual. Es posible que gozara de buena salud y esperara llegar a los ochenta años porque ciertas desgracias siempre les ocurren a otros.
El cincuentón tenía calor y se fue a la playa. Y, ya que estaba allí, decidió darse un baño. Lo normal: en la playa o vas a bañarte o a propiciarte un cáncer de piel. Probablemente no era la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que se bañaba en aquellas aguas con la bandera roja ondeando. ¿Desconocía lo que eso significaba? ¿Era daltónico o tan solo gilipollas?
Nunca lo sabremos, porque del agua salió con los pies por delante. Aunque la respuesta, creo, está bastante clara.
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