25/8/26

579. Siempre les pasa a otros

    El tipo tenía cincuenta años. A esa edad, quizá creía que ya lo sabía todo. Puede que fuera de los que piensan que ciertas advertencias son exageradas y que algunas prohibiciones coartan la libertad individual. Es posible que gozara de buena salud y esperara llegar a los ochenta años porque ciertas desgracias siempre les ocurren a otros.

    El cincuentón tenía calor y se fue a la playa. Y, ya que estaba allí, decidió darse un baño. Lo normal: en la playa o vas a bañarte o a propiciarte un cáncer de piel. Probablemente no era la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que se bañaba en aquellas aguas con la bandera roja ondeando. ¿Desconocía lo que eso significaba? ¿Era daltónico o tan solo gilipollas?

    Nunca lo sabremos, porque del agua salió con los pies por delante. Aunque la respuesta, creo, está bastante clara.




16 comentarios:

  1. Más que la bandera roja, lo verdaderamente peligroso es creer que las advertencias siempre son para los demás.

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    1. Fue un hecho real muy reciente, y por lo leído no era el único que se estaba bañando. Humanos... Cuesta imaginar cómo hemos llegado tan lejos.

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  2. A lo mejor, creyó que
    esto es, como las
    leyendas urbanas, ya
    sabes, la historia de un
    amigo , que tenía un
    amigo, que tiene un
    conocido que vio a
    la niña de la curva,
    siempre le pasa a
    otros, saludo.


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    1. Hola, Orlando. Lo que no te ocurre en toda una vida, te sucede en pocos minutos.

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    2. Eso. O el suegro de la única hermana del tío paterno del hijo de mi hermano.

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  3. Yo tengo una gran amplitud de miras con estas cosas, creo que cada uno puedo hacer lo que quiera siempre y cuando no ponga en riesgo la vida de otras personas y asuma las consecuencias de sus actos. ¿Qué quieres escalar una montaña en invierno con zapatillas de playa?, perfecto, no pidas rescate ni vengas luego a quejarte. En la playa igual, te han puesto la bandera roja, pues listo, haz lo que quieras pero que no vengan tus familiares a esperar a que el socorrista se juegue la vida por tu estupidez.

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    1. Es todo un contrasentido. La sociedad mejora si toda esa panda de gilipollas mueren —mejor pronto que tarde— por méritos propios. Sin embargo, para ser una sociedad mejor, debemos hacer lo posible por salvarlos por mucho que sean víctimas de su propia imprudencia.
      Hay que joderse.

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    2. Sospecho que no sería un buen socorrista ;)

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  4. Tal vez deseó morir.
    Un abrazo.

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    1. No creo. Lo veo muy improbable según las estadísticas, aunque yo no sea muy amigo de ellas.
      Otro para ti. :)

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  5. La respuesta más obvia, parea mi que ya está resumida a la perfección en el título de tu post: "Las cosas siempre les pasan a los demás" (También conocida por los colegas como: "Bah .... si yo controlo")

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    1. Qué ingenuos. Aunque pueda parecerlo, ni siquiera controlamos nuestro presente más inmediato. La imprevisibilidad de la vida siempre va un paso por delante. :)

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    2. Ya, si en eso tienes toda la razón del mundo. Ahora, intenta explicárselo a esos "fenómenos".

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  6. Bueno, alguna vez me pasó. Hacía un calor endemoniado y deseaba refrescarme, no me fijé que había corriente de resaca, también llamada "mar de retorno", tampoco revisé de qué color estaba la bandera. Ya en el mar, por más que intentaba no podía llegar a la playa, arañaba con los pies la arena y me volvía a sacar. Dejé de luchar porque me estaba cansando sin lograr nada, y solo floté, esperando por si pasaba alguna lancha o moto acuática y ya estaba resignada. Es curioso lo que uno piensa en esos momentos. Tuve suerte, pasó una moto acuática y me sacó. Una vez fuera del mar y tomándome una cerveza para el susto, vi con susto que no pasaban tan seguido lanchas o motos, también vi claramente en el mar las señales que me debieron de haber alertado de que no debía meterme. Fue un error que me pudo haber salido caro. Yo no quería desafiar al mar, solo quería refrescarme. Fui una estúpida, lo sé. Y todos cometemos estupideces. Tuve la suerte de aprender de esa vez y ahora me cuido más. El mar me sigue encantando y nunca dejaré de disfrutarlo, pero ahora me fijo. Lo que quiero decir es que hay decisiones tontas que uno toma, pero no por eso es uno un gilipollas en todo. Saludos Cabrónidas.

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    1. Hola, Ana. Quizás el Señor existe y tenía otros planes para ti. Menos mal.

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