Estaba yo tumbado sobre una hamaca, cobijado bajo una sombra bendita. Tan solo respiraba y reajustaba la postura cada vez que mis músculos se resentían de la inactividad. Aun así, era este un letargo placentero y sedante que me desconectaba de todo cuanto me rodeaba. El tiempo fluía como una canción lenta, al compás de mi inmovilidad, como si, por una vez en la vida, fuera mi aliado.
Estaba yo despierto, con los ojos cerrados, conectado en íntima comunión con las corrientes de aire que venían a visitarme. No me hizo falta abrirlos para sentir que me tornaba liviano y que el viento, viniera de donde viniera, me acunaba con delicadeza y me elevaba alto, muy alto, por encima de todas las cosas mundanas y prosaicas.
Relatas un momento muy placentero demostrando que estando solo se puede encontrar mucha paz.
ResponderEliminarSaludos
Hola, Jova. Siempre he creído que la persona que no encuentra la paz estando sola, nunca la encontrará.
EliminarEl Tiempo como aliado.....
ResponderEliminarpero como asunto excepcional, me ha encantado ese pensamiento, es cierto esos momentos de paz, son cortos y pocos en la vida.
quizas sea eso: el placer de no tener una urgencia.
Eso es exactamente, J.C. celebro que te haya gustado.
EliminarSi encuentras una pequeña ráfaga de viento, la hamaca es su mejor aliada, hasta te invitan a soñar😊
ResponderEliminarLa canción de Danit hizo el resto...
EliminarPoético a tope. Siempre que no sea viento huracanado está bien.
ResponderEliminarAbrazo.
No, no. Era delicadas corrientes de aire... :)
Eliminar¿Y hasta adónde te dejaste llevar?
ResponderEliminarSaludos,
J.
Hola, J. Por lo menos hasta donde se elevan los pájaros. :)
EliminarTe veo en plenas vacaciones
ResponderEliminarEstoy en ellas, sí. :)
Eliminarpara mi que has muerto, siento yo quien te lo diga. Las únicas corriente de aire que conozco son infernales.
ResponderEliminarEstá haciendo un verano espléndido. :)
EliminarDicen que en última instancia solamente nos tenemos a nosotros. Un poco categórico pero es así. Y que cuando nos vayamos nos iremos con lo puesto. Pero qué goce es estar interiorizando momentos como el que describes. Con esa rotundidad y también esa sutileza que ofrece la introspección. Me gustó leer cómo lo describes.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola, Marisa. Celebro pues que te haya gustado. Y estoy de acuerdo con tu categorización. Otro para ti. :)
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