Ayer me encontré a Crespín en la caja de cobro del supermercado. Observé que su compra consistía en un lote de cerveza cuya marca ese día estaba de oferta. Los hay que compran lo que pueden, y los que pueden comprar cualquier nutriente indistintamente de su precio. Crespín es de los últimos, pero siempre compra desde la carencia.
Cuando le llegó el turno de pagar, de uno de los bolsillos de su pantalón sacó lo que parecía una bolsa de plástico comprimida al tamaño de una pelotita de golf. Tan pronto la desarrugó, todos los presentes en aquella cola constatamos que, en efecto, era una bolsa reutilizable de plástico. Un segundo después, también vimos cómo la bolsa se desintegraba en multitud de trozos diminutos.
Aunque lo pareció, no fue un truco de ilusionismo, ni estaba yo bajo el engañoso efecto de algún alucinógeno. Como es bien sabido, todo perece un día u otro, ya sea por caducidad o fatiga. Y las bolsas reutilizables de plástico también, sobre todo cuando han sido reutilizadas mucho más allá de su propia capacidad de reutilización.
Tampoco se me escapó el enorme fastidio que se le dibujó en la cara a Crespín: tendría que pagar por una bolsa nueva, cuando valen entre 0,10 y 0,60 €.
Y ese gasto no estaba previsto.
A lo mejor pensaba que podría pagar las cervezas haciendo un trueque con las bolsas. Esperemos que salga bien del empeño y encuentre bolsas reciclables a la medida de sus posibilidades.
ResponderEliminarNo creo que el ser humano dé con un material que cumpla las expectativas de durabilidad de Crespín. :))
EliminarComparto tu blog con mis esforzados lectores:
ResponderEliminarhttps://toyfolloso.blogspot.com/2026/04/entradas-de-agradable-recuerdo.html
(Tu correo privado no funciona).
Gracias por lo uno y por lo otro, Toy folloso. Tan pronto pueda miraré lo del correo.
Eliminarlo mismo había hecho un curso de magia por correspondencia y no le ha salido bien, ¿no?
ResponderEliminarSi el curso era gratuito, puede. :))
EliminarSi creo que ese tipo de personas que a toda hora piensan en funcion del dinero..... como que viven miserablemente. pero tambien supongo algo de metodo y razon tienen
ResponderEliminarBueno, a esa persona la conozco bien. Creo que es una conducta heredada.
EliminarParece el escenario de muchas personas y su dificultad para subsistir. A veces ese 0,10 puede desestabilizar el presupuesto cuando tus cuentas son precarias. Un abrazo
ResponderEliminarSí, pero no es el caso de Crespín, como narro en el primer párrafo. :)
EliminarY a pesar de los que como Crispín, reusan hasta el último aliento de los materiales, los mares siguen atiborrados de basura.
ResponderEliminarUn abrazo reciclado.
Sí. Y ahora que se acerca el verano, el mar volverá a ser el cagadero y meadero universal, por obra y gracias de los bañistas playeros.
EliminarYo creo que las bolsas reutilizables deberían hacerlas comestibles. Así, cuando, al cabo de muchas utilizaciones se convirtiesen en bolas desintegradas, como le ocurrió a Crispín, te las comías y santas pascuas.
ResponderEliminarY que las hubiera sin gluten, llegado el caso. :))
EliminarJajajaja yo soy Crespina con la bolita de bolsa de plástico.... :P
ResponderEliminarY sí, me fastidia pagar una bolsa de plástico de cualquier tienda que ponga su propaganda porque sí no me compro chaneles ni luisvuitones con logotipos de gente cutre-cara, tampoco quiero hacer propaganda con mi bolsita de Mercado o Carrefour.
Y dicha esta tontería-manía que tengo... cierro la puerta al salir jajajaja
Ja, ja, ja, ja. Sin embargo, no me creo que llegues al extremo de que una bolsa de esas se te desintegre en las manos. Crespín solo hay uno. :))
EliminarMejor llevarse una bolsa de tela. O dejar de beber cerveza (esto no lo recomiendo :P)
ResponderEliminarJa, ja, ja, pero la de tela no la arrugas así como así. Y seguro que son más caras.
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