7/4/26

540. Magníficos días festivos

    Como es lógico, durante la Semana Santa se ralentizaron los latidos de la ciudad. Muchos de sus habitantes, por poco que pudieron, no se resignaron a quedarse en sus nichos-vivienda habituales. Prefirieron desplazarse y pagar por habitar en otros nichos de otros parajes. Quién sabe si en busca de la paz que no encuentran en su propia casa, o puede que para llenar un vacío existencial que se agranda año tras año. 

    Quizá debieran parar un momento y tomarse el tiempo necesario para mirar más en su interior. ¿Cuánto tiempo hará que no lo hacen? ¿Lo han hecho alguna vez? 

    Pero a mí eso me está más que bien y espero que no dejen de hacerlo. Ya fuera andando o sobre ruedas, en Semana Santa circulé con fluidez por la ciudad. Casi parecía otra. Sentí el aire más limpio, el cielo menos contaminado y las calles menos inmundas. Ni siquiera había en las aceras tantas cagadas de perro como de costumbre. Claro que esos cerdos hijos de puta presupongo que allí donde fueron tampoco recogieron la mierda de sus chuchos. 

    Pero no todo ha sido perfecto. He vivido unos días apacibles a causa de la leve despoblación ciudadana ocasionada por la festividad, y he podido dedicarme a acallar al diminuto diablillo sibilino de mi lado oscuro. Pero con ello he provocado el colapso de las consultas médicas, las farmacias, las salas de urgencias y los quirófanos. Incluso hoy se celebra algún funeral que otro por eso mismo. 

    La verdad es que han sido unos días de fiesta magníficos.



18 comentarios:

  1. Jajaja, acabaste con todo lo que te quedó cerca, que todo colapso.
    Abrazo.

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    1. Supongo que el que más, el que menos, todos hicimos algún tipo de actividad durante estos días.
      Otro para ti. :)

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  2. El escenario perfecto para que aflore el lado más oscuro. Me encantó el micro.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Marisa. Celebro que así sea. Quién no tiene un lado oscuro... Otro para ti. :)

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  3. Más tiempo para lo sombrío. Saludos. Carlos

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    1. Hola, Carlos. En cierto modo, la Semana Santa tiene mucho de sombría... :O

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  4. Ser tan Cabronidas te hace poderoso y resistente a las atrocidades de la caravana de hormigas que escapan de sus hormigueros para marchar a otros, incluso a hormigueros en cruceros rascacielos, que como su nombre indica cruzan los mares y nos dan la lata cuando llegan a puerto y convierten a nuestras ciudades portuarias, la mía mismo, en territorio propicio para la mierda de sus mascotas. O sus propias mierdas, of course.

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    1. Así pues, Doctor, intuyo que vives en un lugar turístico y que en días festivos y estivales probablemente se masifica. Se masifica de gente... y de todo lo malo que se pueda derivar de ella. ¿No te susurra nada el lado oscuro de tu conciencia? :D

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  5. En mi ciudad no se ha notado el éxodo vacacional semanasantero. Miles de gentes han huido a sus nichos playeros con sus perros cagones. Pero otros miles los han sustituido con otros chuchos cagones que han dejado la ciudad igual de guarra que antes. Al menos no llegan a lo alto del monte, donde aún se respira soledad y olor a tomillo... :)

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    1. Si no vives en el campo, lo suyo es vivir en un sitio que no sea turístico. En esos sitios nadie viene a sustituir a los que se van. Lo que pasa que los que se van, vuelven. :)

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  6. ¡Cabrónidas, que no te puedan dejar solo por un fin de semana, hombre! Jaja

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  7. Es cierto, solo cambian nichos por unos un poquito más instagrameables jajajaja
    Ellos se pierden la paz. ;)

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    1. O se la pierden o no la buscan donde debieran. :)

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  8. Quizá huyen justamente de sus nichos para no tener que mirar en su interior! Buena observación, reconozco que yo huiria si pudiera en semana santa, pero nada me salvaría de mí misma, esté donde esté

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    1. Exacto, Violet. Será verdad que el cambio, para que sea real a todos los niveles, empieza por uno mismo, y desde dentro. :)

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    2. Aquí la ciudad estuvo medio vacía, como debe ser pero se le ocurrió a Tlaloc soltar su furia sobre la ciudad y todo se fue al carajo.

      Aun así prefiero la lluvia que a la gente,

      Saluditos

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    3. Hola, Malquerida. Es que la lluvia, en su justa medida, siempre es saludable. Y la gente, sea en la medida que sea, no suele serlo :)

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