26/10/26

594. Cuestión de carácter.

    Naturalmente, mis instintos homicidas de la entrada pasada se quedaron en pura ilusión. El trabajo no merece mayor implicación cuando el problema que hay que resolver escapa a las propias competencias. Seguro que Demenciano y el Loco, solo por la amistad que nos une, habrían convertido la ilusión en acción.

    Cuestión de carácter. Menos mal que no se enteraron.

    Ahora que se acerca la víspera del Día de Todos los Santos, la gente come castañas y empieza a desempolvar los disfraces de ultratumba. Mis amigos deben de estar invocando al espíritu de Michael Myers en la fría penumbra de sus hogares, mientras afilan con calma y dedicación el numeroso y variado arsenal de armas blancas del que disponen.

    Aunque, cuando salgan a la calle a mutilar la carne, quizá sus actos pasen inadvertidos. Ahora toda la atención está centrada en los revoltosos grupúsculos de encapuchados, tanto mayores como menores de edad, que se dedican al destrozo urbano y al pillaje durante las manifestaciones ciudadanas.



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