Un diminuto diablo me acompaña siempre allí donde voy. Va sentado en mi hombro izquierdo y con su mano derecha se agarra al lóbulo de mi oreja para no caerse. A veces acerca su boca sibilina a mi oído y me susurra que haga cosas que no se deben hacer. Yo me resisto a ello, pero él no desiste. Cuando observa que está fracasando, enrojece hasta la incandescencia y reaprieta con ferocidad su tridente. Entonces, con su cola me hace cosquillas en la nuca e intenta engatusarme con las voces de las mujeres que amé y que ahora, hace tiempo, están fuera de mi vida.
No penséis que me incita a cometer actos sangrientos y horribles, sino mundanos y accidentados. Cuando voy en coche, atropellar a algún ciudadano que se desplaza en silla de ruedas o arrollar a un pelotón de ciclistas. Cuando camino, hacer la zancadilla a personas ancianas o patear el costillar de animales callejeros. Nada del otro mundo, aunque la intencionalidad provenga de un diablillo cabrón.
Pero, como seguro estáis imaginando, en mi hombro derecho tengo a un bello ángel de luz pura e inmaculada que... Ah, no, que no está. Olvidaba que para Semana Santa siempre se ausenta de mi conciencia. Supongo que tiene cosas más importantes que hacer, o celebrar, que disuadirme de pecar y sembrar el mal. Y eso sí que no está bien.
Lo siento mucho, pero creo que durante esta semana se van a multiplicar los accidentes en la ciudad.
La eternizada lucha entre el bien y el mal. Esperemos que esta semana santa los accidentes no sean la tónica.
ResponderEliminarUn saludo
Hola. Cuando finalice la semana y la operación retorno, veremos a ver...
EliminarFuncionarias con una voz diferente, que eso de traer al pasado no le tengo fe.
ResponderEliminar"En semana santa el diablo anda suelto", lo escuché mucho en mis años tiernos, ahora entiendo.
¡Has dado en el clavo, Maia! Aunque no solo en Semana Santa. ;)
EliminarEsta semana es la semana de las incoherencias, la hipocresía y el postureo multiplicado por mil. Y a eso hay que añadir la operación salida y retorno, solo porque hay que salir y volver para aparentar ante el vecino, solamente...
ResponderEliminarMientras tanto, aquí seguimos los demás.
Un abrazo. :)
Solo por eso este viernes voy a comer carne. Y si me tocan mucho las narices me iniciaré en el canibalismo. :)
EliminarOtro para ti.
Naaaa... no será para tanto. Total, si lo que te pasa no es nada especial, jajaja. Cosas mundanas de humanos. El mal es siempre más divertido. Pero todo cansa...
ResponderEliminarSí pones la zancadilla a algún viejo atina bien para que de un buen porrazo porque los de esa quinta, como se levanten del suelo sin capaces de mandante directamente con San Pedro... jejeje
Son capaces de rebotar contra el suelo y darme en los dientes con el "gallao".:))
EliminarPues somete a tu diablillo o diablillos si no deseas ser noticia de nota roja. Me das miedo 😂
ResponderEliminarAbrazo.
No puedo someterlo sin ayuda angelical. Hasta el próximo martes, en el exterior no hay lugar seguro. :O
EliminarHaces bien en publicar la entrada con anterioridad, no sé si el juez te la comprará, pero es un buen intento ;)
ResponderEliminarNo creo. A los jueces, depende de la cuerda que sean, se les soborna de una manera o de otra. Tengo las perder. :)
EliminarSiempre me pareció un tanto rebuscado eso de inventarse los pecados, que nadie sabe bien qué son, y ser ellos mismos, sus creadores, los únicos capaces de dar "el perdón de los pecados", que se reduce a decir unas cuantas oraciones y ya. Tiene mucha pinta de estafa...
ResponderEliminarSaludos,
J.
Y eso que ellos son más pecadores que nadie. Llevan siglos y siglos pecando.
EliminarNo jodas, eso es como tener la mamá pero muerta. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarJa, ja, Carlos... Toda una paradoja. ;)
EliminarA seguir pecando pese a la tregua. Amen.
ResponderEliminarTotal... Se puede vivir sin ser perdonado cuando la conciencia está de vacaciones. :)
EliminarSi vas a caer en la tentación, que sea con los de la procesión (toma pareado)
ResponderEliminar¿Qué tentaciones tienen los de las procesiones? :)):))
Eliminar¡Chupalla! Cómo lo tendrás de estresado al pobre, que aprovechó Semana Santa para darse un descanso, también. No hay ni puede haber despido injustificado. La pregunta es si querrá volver... Va un abrazo.
ResponderEliminarAl contrario. Igual se ausenta para no estresarse. :)
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