13/3/26

533. Prioriades

    Antes de la pandemia, yo era parte de un reducido grupo de amigos que nos veíamos siempre que el trabajo lo permitía. Lo teníamos todo a favor para creer que aquello perduraría en el tiempo. Pero llegó el confinamiento domiciliario, fuera o no necesario, y nos obligó a vivir con las relaciones sociales bajo cero.

    Tampoco tuvimos otra opción, quedadas clandestinas aparte. 

    Hace ya cinco años que podríamos haber reemprendido aquella modesta sociedad que aún hoy sigue congelada. Por aquel entonces todavía seguíamos teniéndolo todo a favor. Hubiera bastado —incluso ahora— algo tan sencillo como que uno de los integrantes enviara un mensaje de móvil o una llamada trivial, al menos para intentarlo. Pero no ha sido así. Y esto no es un reproche ni una lamentación. Tan solo es la serena constatación de una verdad, no sé si incómoda pero real como la muerte, de que quizás la amistad no es lo que nos han contado en los libros y en las películas.

    El confinamiento nos acostumbró a prescindirnos, y la vida nos ha demostrado que tales hechos no duelen cuando suceden. Quizás siempre ha sido así. Vivimos en una constante adaptación en la que parece que nadie necesita a nadie, y solo hacía falta el escenario adecuado para que nos diéramos cuenta.

    Priorizamos. En base a nuestras emociones, tan solo priorizamos.




28 comentarios:

  1. Quizás todos esperan lo mismo, que uno lo intente, reunirse y poco a poco volver a sentirse cómodo con el otro.

    Por acá nos restó el afecto, el contacto, los saludos de llegada o despedida cambiaron, no hay abrazos, estrechar la mano de esa forma peculiar que se hacía, no hay beso, todo saludo se hace desde tu distancia -como asiáticos-

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    1. La ausencia de contacto, por la razón que sea, propicia el distanciamiento, el fin de las relaciones. :)

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  2. Hola, Cabrónidas, así es, yo creo que todos priorizamos, o mucho o poco, en algún momento de nuestra vida.
    La vida nos lleva por otros derroteros y a veces se descartan ciertas relaciones por los motivos que sean.
    Si te interesa ese grupo de amigos, da el paso, rompe el hielo y a ver qué ocurre.
    Un abrazo. 🤗

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    1. Hola, Merche. El caso es que dejó de interesarme desde hace tiempo. Lo que no sé muy bien cuándo empezó. Otro para ti. :)

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  3. Muy de acuerdo con tu texto. Hay gente que parece estar necesitada siempre de otros porque no aguantan su propia soledad, pero en general somos seres muy individuales. Los grupos o bien se difuminan con el tiempo y la desidia de quedar como nos cuentas, o bien se apuñalan entre ellos (esas puñaladas cuando un integrante falta...).
    Muy reflexivo hoy :)

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    1. Lo de la soledad también tiene su qué. No es lo mismo vivir solo que sentirse solo. Los hay que se sienten solos rodeados de multitud. Pero concuerdo al cien por cien de que en general somos seres individuales. Quizá, sin el confinamiento de por medio, habría acabado igual. Puede que más tarde, pero igual. Y lo de las puñaladas... Por supuesto, quién no tiene uno o varios trajes hechos a medida... :))

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  4. Yo me reunía, hasta hace poco, una vez al año con mis compañeros de colegio. Eran unas comidas afectuosas, en las que primaba el recuerdo de aquella época ya lejana. Desde hace tres años ya no acudo. Ahora sólo se habla en ellas (se grita más bien) de política, y llegas a los postres amargado. Aburridísimas. Prefiero quedarme con la imagen antigua, donde nada se priorizaba.

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    1. Ahora tu prioridad es la calma y la paz, y que griten y se amarguen ellos. Así cómo te va a sentar bien la comida. :)

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  5. Ese experimento de la pandemia solo sirvió para darnos cuenta de lo individualizados que estamos, claro, mientras no suceda algo muy desafortunado, que allí regresamos a la farsa de la unidad y la solidaridad, para olvidarlo en cuanto se regularizan las cosas. Yo estoy muy desencantada de la humanidad.
    Un abrazo de salud.

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    1. Hay muchos que se llevaron a engaño creyendo que después de la pandemia, fuera o no experimento, el humano sería mejor en todo aquello que debe mejorar, que es mucho y variado. Qué ingenuos. Otro para ti.

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  6. Hola Cabroncito, muchas cosas nos cambiaron desde la pandemia, tal ves a muchos la soledad los metio dentro de si mismos y los acostrumbro a replegarse, se fueron sintiendo cómodos en ella. Seguramente no era amistad, era costumbre.
    Abrazo.

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    1. Hola, mariarosa. Yo creo que tanto pandemia y confinamiento no cambiaron absolutamente nada. Veo en el humano lo mismo antes y después de ambas situaciones. :)

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  7. También podría ser que quien escribe esto haga el primer movimiento.
    Como para esa época no tenía muchas relaciones, no me molestó tanto el confinamiento, ni que luego se lo levantara, seguí quedándome en mi casa con mis libros, mi música, mis ideas cada vez más oscuras...

    Saludos,
    J.

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    1. Vola, J. Más o menos yo hice igual. Aunque eché de menos mis incursiones peatonales urbanas y boscosas.

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  8. La pandemia vino a reafirmar quizá la idea esa fija de que todo tiene que ser personal individual y hasta independiente sin tanto rollo o dependencia....
    Pero es un engaño
    Aún con todo lo fuerte que uno sea o esté acostumbrado el contacto es necesario y a veces frustra que en la era de la conectividad e inmediatez haya quien prescinda de las personas o las dejé en visto o simplemente responda tres o cuatro días después si bien te va


    No sé

    La humanidad a veces es más fría que un tempano y eso es contradictorio

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    1. La Humanidad, además de contradictoria, es otras muchas cosas que hablan más en perjuicio que a favor de ella, como ya se sabe. :)

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  9. Bueno pues me parece conforme pasa el tiempo, mas dificil es tener buenos amigos.... quizas tocaria ir uno a uno a ver si de algun modo es posible revivir ese pasado pre-pandemia

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    1. Yo creo que con la edad priorizamos más que en la juventud, porque a medida que envejecemos le damos más importancia al tiempo.

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  10. A mi me asusta la sociedad que estamos construyendo y, la verdad, asumo mi dosis de culpabilidad. Estamos demasiado aislados y a merced de los lobos, no hay un proyecto común, sólo individualismo.. Creo que veremos el daño cuando ya sea demasiado tarde, no lo sé.

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    1. A mí me asusta el humano, tanto por su ignorancia como por su capacidad para la maldad. La sociedad, en general, me desagrada desde que tengo uso de razón.

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  11. En mi caso, tras la pandemia he perdido algún amigo, pero mantengo el grueso de ellos. Fue una crisis que socialmente nos alejó

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    1. Diría que así es. Y no pasa nada. La amistad, como el amor, no siempre es para toda la vida. Y eso no inválida ni lo uno ni lo otro mientras dura.

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  12. A mí la pandemia me la trajo al fresco porque ya vivía confinada por razones de la salud d mi padre. Viví mi propio experimento antes que la mayoria y aprendí que la amistad pese a alimentarla está sobrevalorada y que fallamos cuando más se nos necesita, precisamente por eso....porque idealizamos todo. Y en el momento que dejamos de aportar, por las razones que sean.... las cosas caen. Por ende la amistad es aquello que damos, no lo que esperamos recibir. Y es una putada porque cuando descubres esto te das cuenta de la cantidad de egoístas que conoces. Cuando como en mi caso es por una fuerza mayor y no por dejadez, duele. Te puedo decir que nueve años después de renunciar a mí vida por los cuidados de mi padre solo tengo una persona, mi amiga Bea, que sigue a pie de cañón demostrándome que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Y cuesta aceptar esto, a mí me cuesta porque yo sigo siendo esa Bea para muchos otros pese a mí poca disponibilidad. La amistad depende del modo en que nos entregamos a ella sin esperar nada a cambio. Mis cafés con mi amiga por video llamada, ella desde su casa y yo desde la mía, son los mismos desde hace 43 años cuando nos bebíamos juntas los batidos en los recreos de la guardería, no han cambiado porque las dos somos amigas en el mismo sentido de entrega. 😉😘

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    1. Sí, idealizar es un error y conduce al desengaño. Aunque creo que a medida que se acerca la vejez idealizamos cada vez menos. Y a fin de cuentas la igualdad siempre fue una quimera. Siempre hay una parte que da más que la otra. O menos, según mire. :)

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  13. Por suerte, yo tengo un buen recuerdo de la pandemia. Mi vida tampoco cambió mucho. Tengo pocas amistades que veo de vez en cuando para hacer un café y charlar. Y durante ese tiempo ni si quiera nos conectamos. Con mi familia en Cataluña pues hicimos sólo una vez una video llamada casi porque todo el mundo lo hacía y parecía que fuéramos los únicos raros que no se extañaban...Por lo demás, la paz que se manejaba en la avenida que vivo no la olvidaré jamás. Sólo se escuchaban pájaros, ni un maldito coche o el megáfono de la policía repitiendo que nos quedáramos en casa. Fue todo muy raro.
    Luego de la pandemia ir con la maldita mascarilla a todos lados sí que me jodía y tampoco quedaba con nadie. Ahora sigo quedando hacer café con las pocas personas de siempre. Que ya te digo, son muyyyyy pocas. Caben en una mano.
    Creo que la pandemia fue un antes y después en nuestra manera de relacionarnos, los humanos somos de costumbres y fácil de manipular. Y vamos a peor...eso seguro.

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    1. El margen de mejora que tenemos es tan amplio que nunca llegaremos, ni siquiera, a un mínimo aceptable.

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  14. Me quedo especialmente con tu frase: "El confinamiento nos acostumbró a prescindirnos". Y es así. Queda demostrado día a día, cuando alguien se acuerda de llamarte después de "trienios" de no hacerlo. Casi que te sienta mal tener que disponerte a escucharle. La pandemia fue un experimento social de proporciones planetarias que, entre otras consecuencias, tuvo la mala leche de desesperar a unos mientras otros encontraban una buena alternativa, incluso profesional, reciclándose para después del bache salir reforzados. Pero los cuestionamientos felices no son los que más se han prodigado. Mucha gente salió tocada, y si hacemos resumen mental de aquellos años de ingeniería de masas, he descubierto que fue un fenómeno de potenciación del individualismo, quizá para que no nos uniéramos para manifestarnos en contra de tanta injusticia social. Buena reflexión la tuya, Cabrónidas, muy buena.

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    1. Hola, Marcos. Tu comentario es igualmente bueno, si no más. Nunca se debe subestimar al enemigo. Lo que sí es seguro que cuanto más desunidos estemos, mejor para ellos. :)

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