13/1/26

516. Contenedores

    Hace casi un año que en mi ciudad han cambiado los contenedores de basura por otros que se abren mediante una tarjeta. Estos nuevos recipientes urbanos, al tener más capacidad que los antiguos, también ocupan más sitio.

    En lo que se refiere al contenedor amarillo, pese a que lo vacían con frecuencia, siguen apiñándose bolsas de basura a su alrededor porque suele estar tan rebosante de ellas que ni siquiera se puede cerrar. Y claro está, la basura que una vez sale de casa, ya no vuelve a entrar.

    Sin duda, generamos una enorme cantidad de mierda y deshechos.  

    Al margen de si uno cree o no en el reciclaje, la gestión de residuos sólidos urbanos es la que es. Muchos ciudadanos exigen una infraestructura adecuada al respecto. Que haya el número de contenedores necesarios y, sobre todo, que estén ubicados en la fachada de la casa del vecino y no en la propia. 

    ¿Cómo hostias hará el ayuntamiento para contentar a todos esos ciudadanos tan comprensivos y cómodos? Yo los arrojaría al contenedor de color marrón, que es el que les corresponde, ya no solo por ser materia orgánica, sino también por ser del todo desechables.

    El problema es que se necesitaría un número desorbitante de contenedores marrones, o uno solo de proporciones descomunales, y la tasa a pagar por semejante servicio sería inasumible.

 


 

1 comentario:

  1. En uno de mis viajes vacacionales me sorprendió que una de las ciudades no tenían contenedores en ninguns calle, residencia, plaza, bosque, etc., solo en los restaurantes o puestos; y sus calles total y absolutamente limpias, nada tirado, tampoco hay semáforos, el pase es uno-uno, las personas cruzan la calle por cualquier lado y sin voltear, son los vehículos los de la obligación de detener su paso.
    No entiendo lo de la tarjeta para abrir un contenedor.

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