Kariem es un jovencito de doce años recién cumplidos que vive en Sudán. Hoy, día 6 de enero del 2026, ha ejecutado a tres corresponsales de guerra con un AK-47. Un arma que, colgada de su cuello con el portafusil ajustado a su mínima longitud, le llega casi hasta las rodillas.
Por lo visto, esos periodistas eran muy entrometidos. El hombre de la cámara no dejaba de grabar y la otra mujer no paraba de fotografiarlo todo. El tercero... Bueno, el tercero no grababa ni fotografiaba, pero iba con ellos y había visto demasiado.
Como premio por el trabajo bien hecho, supone Kariem que sus superiores le dejarán ver la tele. Espera estar de suerte y que no se interrumpa el suministro eléctrico ni se pierda la señal de antena, que suele ser lo habitual.
Los primeros días de adiestramiento fueron duros, pero se hicieron bastante llevaderos en cuanto se hizo adicto a los cigarrillos, al alcohol y a las anfetaminas que los instructores le ofrecían. Después de todo, no eran tan malos como creía.
Ahora ya no sabe pensar y apenas recuerda quién era antes de su reclutamiento. Pero lo que nunca olvidará es que es mejor morir en combate que de hambre. Las balas te matan rápido y la hambruna no.
Hoy, día de magia en occidente, dos revoltosos niños de la edad de Kariem juegan y saltan alrededor de sus padres mientras pasean. Y cuando me cruzo con ellos en la acera, los niños ríen y me encañonan con sus pistolas de juguete.
Los niños palestinos no pueden contar ni lo uno ni lo otro...
ResponderEliminarSaludos,
J.
Oh, no solo los niños palestinos. Antes de ellos ya había y hay otros, pero no son actualidad. Hola, J.
Eliminar¿Qué habrá detrás de esas matanzas, digamos, tribales?.
ResponderEliminar¿No será por esos carbonos que se engarzan en soportes de oro, enterrados por allí?.
Supongo que hay lo de siempre: ideología, territorio, recursos...
EliminarLas putas ideologías ,
ResponderEliminarson como las religiones
con el añadido/agravante,
que echan a pelear a
hermanos ,cuñados etc,
y luego los recursos,
donde no hay, no entra
nadie, léase, los Balcanes,
un saludo.
Cruda realidad.
ResponderEliminarLas guerras del presente alimentan a los terroristas del futuro. Un niño, ante los escombros de una casa donde yace toda su familia se sube a un coche donde un puñado de tipos le aseguran que cuidarán de él hasta que pueda vengarse de lo ocurrido... Es imposible escapar de eso.
ResponderEliminarEs una situación terrible. Niños obligados a matar para sobrevivir. Me parece muy triste y lamentable que sucedan estás cosas mientras como siempre el mundo mira hacia otro lado. Un abrazo
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