El loco está eufórico. Ha estado moviéndose por el mercado negro y las zonas prohibidas de la ciudad y, por fin, ha conseguido un Flammenwerfer 41 en perfecto estado de conservación y funcionamiento.
Él, cumpliendo con lo acordado, ha pagado con un riñón de niño, una médula ósea de niña, un pulmón de adolescente y un cuero cabelludo de virgen.
Esta noche tiene pensado personarse en varias de las verbenas que se van a celebrar en las zonas adineradas de la ciudad. Se mezclará entre las familias y los grupos de amigos y explotará todas las capacidades de su reciente adquisición.
Será una noche de veras mágica.
Las tradiciones sólo tienen sentido cuando se llevan hasta las últimas consecuencias, de lo contrario sólo son trampas para turistas ;)
ResponderEliminarDesde luego... Hay que ver qué fijación tienen algunos por quemar cosas... :)
EliminarMi perro quiere colaborar...
ResponderEliminarLo tiene que haber pasado mal mal...
EliminarY luego en las noticias, se dirá que el loco es él.
ResponderEliminarAbrazo.
Las noticias... próximamente en todas las televisiones o en una entrada futura. :)
EliminarLoco, loco... la locura ya la ha hecho, pagando tanto, ni ha regateado con el cuero cabelludo de virgen :S
ResponderEliminarY debe ir carísimo, que seguro que hay pocas. :D
EliminarBueno, hay que reconocer que es innovador. Un microrrelato inquietante, Cabrónidas. Saludos.
ResponderEliminarHola, Ana. Si este te inquieta, creo que el siguiente le va a la zaga.
Eliminar¡Qué locura! cuando entro a su bloguito, el título siempre me saca una sonrisita tonta, me encanta.
ResponderEliminarGracias, Conejo Pestilente. Espero en el futuro que sigas encantado y que yo pueda seguir agradeciéndotelo. :)
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