Hay dos obreros trabajando en una empresa ferroviaria. En realidad, como todo trabajador, son dos esclavos.
Uno está frente al otro y ambos pican con fuerza sobre los clavos de los raíles con el fin de fijarlos a las traviesas de la vía. Uno de ellos es un hombre muy mayor, pero no lo suficiente como para jubilarse, pues todavía le queda todo un año para alcanzar la libertad. El otro obrero es un muchacho muy joven que hace un año se incorporó a la empresa.
Ambos tienen mucha suerte: uno por conservar su trabajo y el otro por haberlo encontrado.
El esclavo anciano le cuenta al joven que él también empezó a trabajar a una edad temprana. Le explica que lleva cincuenta años picando en la vía, que ha tenido tres ascensos y que ya olvidó con qué categoría profesional entró en la empresa. Por su parte, el esclavo joven le confiesa que tiene dieciocho años y que ha entrado con la categoría de ayudante de aprendiz de peón.
Bienvenido al presente y futuro laboral.
Dignifícate.