22/3/21

15. Emo. Emocional. Emotivo

  • Como en el mundo tiene que haber de todo, el emo tiene derecho a nacer —porque un emo nace, no se hace—, aunque justo después del milagro necesite horas de incubadora y, al crecer, se dé cuenta de que la vida es dura y se arrepienta.
  • El emo tiene derecho a plantarse delante del espejo el rato que considere necesario para ensayar poses, así como a maquillarse y vestirse hasta el extremo de hacer indeterminable su sexo.
  • El emo tiene derecho a ser andrógino, aunque eso cause indiferencia, o pena y risa en proporciones equivalentes.
  • El emo tiene derecho a ser utilizado como blanco en campos de tiro con arco.
  • El emo tiene derecho a que se le apalice a diario con el único fin de animarlo y despojarlo de su tristeza y depresión.
  • El individuo emo, y únicamente el emo, tiene el derecho de llorar sin encontrar consuelo, como un dibujo manga, si, por ejemplo, está sentado en la taza del retrete tocándose abstraído el piercing de la nariz y observa que no hay rollo de papel higiénico.
  • El emo, puesto que pertenece a una subespecie improductiva, sin oficio ni beneficio, tiene derecho a pedirles a sus padres, bajo la amenaza de cortarse una oreja si se niegan, tanto dinero como se requiera para comprar ropa e ir a conciertos de My Chemical Romance y Tokio Hotel.
  • El emo tiene derecho a acceder, cuando lo crea necesario, a todo tipo de cuchillas y utensilios cortantes para poder utilizarlos contra sí mismo y así hacer más soportables sus crisis existenciales.
  • El emo, dada su predisposición a sangrar, tiene derecho a ser sujeto preferente en snuff movies y sacrificios en los cuales se invoque al Innombrable o a quien coño sea.
  • El emo tiene derecho a recibir toda clase de ayuda que necesite en sus intentos de suicidio.

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