Supongo que cualquiera de los que vivimos en un bloque de pisos tiene vivencias, risibles o no, de lo que acontece en las reuniones de la comunidad de propietarios.
A mí me hace reír una vecina —soltera o viuda, no lo sé— que, cada vez que le toca por rotación ser presidenta de la comunidad o ejercer alguna otra función de responsabilidad vecinal, arguye que no puede desempeñarla porque —según sus propias palabras— ya es mayor para esas cosas. Aunque la realidad demuestre día tras día que está en óptimas condiciones mentales y físicas.
La muy picaruela, a la que le gusta vivir despreocupada mientras todo se haga como es debido, lleva unos doce años esgrimiendo ese escueto argumentario y, dada nuestra permisividad, le ha funcionado. Ahora mismo, el inevitable paso del tiempo no solo le garantiza la continuidad de su éxito, sino que además empieza a darle la razón, ja, ja, ja, ja.
Sin duda, ha sido una jugada larga y maestra.
Creo que todos en el fondo queremos sacarle el cuerpo a estas responsabilidades comunales. Saludos. Carlos
ResponderEliminarHola, Carlos. Ella desde luego que ha sabido hacerlo.
EliminarLo ves... por eso yo no cambio vivir en el campo por nada del mundo. Con lo jeta que soy, sería la vecina incordio de cualquier comunidad. Jejeje.
ResponderEliminarEsta de la entrada no es que lo sea. Si solo habre la boca, cuando le toca, para decir que es grande. Para el resto de días casi parece una sombra apenas percibida. :)
EliminarHola, Cabrónidas, es un rollo esas labores, así que hay que buscarse argucias, jeje, ¿con qué edad me puedo considerar grande? 🤔😉😉
ResponderEliminarUn abrazo. 🤗
Hola, Merche. Le preguntaré a la vecina. Pero ella empezó a decirlo hace años y aún no esta en la tercera edad. :))
EliminarUna tipa inteligente. No hay nada más letal para la paz mental que estar en esas reuniones.
ResponderEliminarEso es cierto, pero también te ríes. :)
EliminarUn plan maestro...
ResponderEliminarSaludos,
J.
Hola, J. Sí, le ha salido bien. Debe ser que somos una comunidad de buenazos.
EliminarMe encanta esa gente que sólo tiene derechos, pero escapan a las obligaciones como flechas :) De esas personas he conocido varias, trabajo, comunidad... a veces hasta tienen gracia con sus excusas...
ResponderEliminarSí, están en todos los ámbitos y sus argumentos suelen hacer gracia. Yo creo que tenía meditada su estrategia y el éxito dependía de nuestra permisividad al respecto. :)
EliminarY es que en el mundo hay gente así, tan frescos que de alguna manera se libran de las responsabilidades. Esos son solo una clase de la "fauna" que convive en las comunidades vecinales. Están otros, los que son hiperactivos y se meten en todo. Luego los demasiado responsables, que no fallan en nada y ponen en evidencia a los demás jajaja. Los peores: los que sin hacer nada para el bien siempre están infringiendo las normas y tan tranquilos. Es verdad que tu vecina ha sabido jugar su juego. Saludos.
ResponderEliminarSí, Ana. Merecen una entrada aparte los que siempre quieren ostentar el cargo porque siempre les gusta beber de todos los charcos. Son aquellos que por una mancha diminuta que ven en la escalera por primera vez en cinco años ya se están quejando del servicio de limpieza contratado. Como si ellos nunca erraran. :)
EliminarEn cuatro líneas pintas a la perfección a esa vecina lista como el hambre que lleva doce años colándonos el gol de “uy, que soy mayor” mientras todos sabemos que sube las escaleras de tres en tres y se entera de todo. Y lo mejor: el tiempo, al final, le está dando la razón y encima la convierte en intocable. Es la estafa perfecta ejecutada con cara de abuela inofensiva. Es tan español, tan de portal, tan de “aquí todo el mundo conoce a alguien así”, que duele de lo real que es. Y el remate con ese “ja, ja, ja, ja” del narrador que ya se rinde y aplaude la jugada maestra es oro puro.
ResponderEliminar¿Quién no habrá tenido, u oído hablar, de un vecino así? Toda una estratega, esa mujer, sutil y certera. :))
EliminarAunque no lo parezca, esa argucia es más habitual de lo que parece, jeje. Un abrazo
ResponderEliminarHola, Nuria. Supongo que sí, aunque su éxito depende mucho de la permisividad de los vecinos. Otro para ti. :)
EliminarSer presidente de una comunidad e vecinos creo que es uno de los castigos por haber hecho algo muy malo en otra vida. Normal que quiera librarse, la mujer jajaja
ResponderEliminarSpeedy
Y vaya si se ha librado: año tras año porque ya es grande, ja, ja.
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