Una de las leyes fundamentales de la Naturaleza para con los seres vivos, como las plantas y los insectos, es que la avispa y la abeja polinizan la flor. Por eso resulta lógico que, en una numerosa fiesta de disfraces, la chica disfrazada de avispa o de abeja conecte con el chico disfrazado de flor, hasta el punto de que el encuentro deviene en una simbiótica relación humana en ciernes. La gente trata de conocerse en las fiestas, sean o no de disfraces, aunque se beba mucho, se hable de nada y se coma poco, si es que hay comida.