Respira hondo cuando salgas a la calle. ¿Lo hueles? Yo lo huelo incluso dentro de casa. Se cuela por los respiraderos, por debajo de las puertas y por la ranura de la cinta del recogedor de la persiana. Incluso se abre paso a través de las rejillas de los altavoces de la televisión y de la radio cuando no las apago.
Hasta la jodida Alexa, que no tengo, lo huele.
Es una sensación olfativa que se manifiesta en diciembre, año tras año, y despierta sentimientos dispares. Quienes la perciben como un aroma auguran reencuentros y alegría. Quienes la consideran una peste presagian hipocresía y tristeza.
¿Es que no lo oléis? ¡Se está acercando! ¡Se está acercando!